domingo, 28 de diciembre de 2008

Caja de Regalo


Caja de regalo
Por: Adelina Arellano


Este año coloque una caja de regalo muy especial, se distingue de las demás porque fui cuidadosa para adornarla, es la más grande, color plata y en la parte superior busque el moño más frondoso, rojo metálico, que pareciera una flor…como ya viste, esta caja esta vacía, es tu obsequio para este año, porque lo contenido aquí no se compra en ninguna parte, esta caja de regalo es tu obsequio porque se parece a las 30 navidades que me has regalado y porque me cansé de buscar sin éxito lo que mejor te agradara. En ella deposité lo recibido durante ese tiempo, por las noches frías en mi habitación, por la intimidad de la costumbre y las lágrimas que ya no lloro. Lo contenido en esta caja de regalo, tiene espacio para todo el dolor de estar contigo y sin tí, por tu ausencia presencia, por tu silencio ensordecedor y tu admirable indiferencia. Coloque aquello que aprendí a pensar que en esta vida no se hizo para mí, guarde las dolorosas lecciones de aprender a vivir así, la fuerza y el valor suficiente para seguir adelante, esta caja no tiene fondo, ahí arrojé mis sueños, mis deseos y mis pasiones, y esta navidad la comparto contigo para no seguir errando en la búsqueda.

A partir de este año habrá una hermosa caja de regalo vacía para tí, para seguir depositando lo que recibo ignorando mi mérito para recibirlo. Dedique mucho tiempo para arreglar esta caja y hacer que luzca hermosa, esconda su contenido y parezca igual a las demás y llegue ésta y otras navidades desapercibido.

Afortundamente, coloque más regalos que en cambio, están llenos de mis pequeños amores con los que salgo a flote estas fechas, llenan mi vida y seguramente me darán fuerza para cada año colocar tu caja de regalo.

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jueves, 17 de julio de 2008

Antes sí, hoy no.
Por: Adelina Arellano

“Antes sí, hoy no porque ignoraba que amar es dolor; antes sí, hoy no porque tenía ingenuo el corazón; antes sí, hoy no porque creí que al entregar el
alma sería reciproco; antes sí, hoy no porque ya no hay mas lugar para otra herida, antes sí, hoy no porque me niego a sufrir de nuevo; antes sí, hoy no porque no tengo lágrimas para llorar; Antes sí, hoy no porque ya no creo en nada ni nadie; antes sí, hoy no porque ya soñé, fueron pesadillas; Antes sí, hoy no porque desperté a la realidad; Antes sí hoy no porque no se debe tropezar más de tres veces, antes sí, hoy no porque soy mujer, madre, esposa y amante, porque mi vida esta llena, tengo vida hay amor, todo lo tengo porque soy yo misma.

Hoy porque soy fuerte, soy grande y tengo mucho valor. Hoy porque no hay ayer y siempre llega el mañana, hoy porque no quiero el hubiera, hoy porque la vida misma me basta para ser, tener y querer. Hoy lo que necesito lo busco, lo llamo, le insisto. Si me falta, no lo encuentro y se resiste, es libre. Nada es sin voluntad, nada es sin deseo. Si hoy tengo, es mío, y si no lo puedo tener, lo dejo ir y no miro atrás. Hoy no tolero la soberbia, arremeto contra la arrogancia y no alimento la vanidad. Hoy lucho contra el exceso y la apariencia, no me vislumbra el dinero ni el poder, hoy lo que quiero no se compra, no tiene precio, ni tiene dueño. Hoy simplemente lo tengo, lo reservo, lo cuido no lo comparto, ni lo reparto. Hoy estoy, mañana también y si estuve ayer, ni lo recuerdo. Hoy soy así, porque ya no miro atrás, no hay pasado, hoy soy así porque así quiero ser, no quiero estar sobre nadie, bajo nadie ni contra nadie; hoy sí porque soy auténtica, no dependo, ni me atengo, porque hoy soy yo misma.

Dicen que de poetas y locos todos tenemos un poco y esta es mi parte, recibo tus comentarios a ade_arellano@hotmail.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
Suegritas…
Por: Adelina Arellano García

La suegra es históricamente una piedra en el zapato para muchas parejas, a mi decir es un parentesco por afinidad que en realidad ni debería de existir porque ni se lleva en la sangre ni nos interesaba su existencia y sólo hacemos el favor de coadyubar con una responsabilidad al casarnos con uno de sus tesoritos, porque los seguimos cuidando y atendiendo tal y como se nos “recuerda y sugiere” desde el primer día de contraer nupcias.

Esta es una definición muy irónica y personal pero que sin duda de esta conflictiva relación suegra-yerno y/o nuera hay infinidad de chistes, canciones y parodias que a lo largo del tiempo hasta forma parte de la cultura mexicana y se han tenido que ver por el lado humorístico y que en cada chiste hay muchas realidades y anécdotas tan cómicas porque más de uno hemos tenido la desagradable experiencia de haberlo vivido.
Este tema sobre las dificultades en la relación con las suegras, podría darse entre mujeres de casi cualquier parte del mundo. De hecho, las relaciones con los parientes políticos, pueden ser uno de los desafíos más grandes de la vida de casados.
Según una investigación llevada a cabo en los Estados Unidos, casi el 60 por ciento de todos los matrimonios tiene algún tipo de problema con las suegras, normalmente entre la nuera y la madre de su marido. Y, de alguna manera, aquel estereotipo de suegra bruja y regañadora, parece ser una parte normal de la vida.
Esto tiene que ver con la postura de ciertas madres que no desean dejar libres a sus hijos. Estas madres no pueden reconocer a sus hijos como seres adultos, por lo que continúan tratándolos como a chicos, incluso después que se han casado y formado una familia.
Por supuesto, los choques con los parientes políticos están lejos del ideal de familia. Cuando una mujer y su suegra están en malos términos, la tensión es una parte grande de sus vidas.
Su esposo e hijos pueden sentir que los han dejado en el centro, y que están obligados a elegir por una u otra. Así, se forma una grieta en la familia, y la salud física y espiritual de todos puede verse afectada.
Los expertos afirman que las batallas entre suegras y nueras envenenan la vida familiar, porque si bien las mismas pueden comenzar entre ellas dos, tarde o temprano el marido, los hijos, el suegro, y otros parientes también se verán envueltos dentro del conflicto.
Maitena, una excelente caricaturista Argentina, plasma en su libro “mujeres alteradas” una forma muy original, espontánea y directa la clasificación de las suegras agrupándolas en seis: La más común es la “La bruja” la que siempre esta “sugiriendo” como criar a los nietos tratando de enseñar a su nuera cómo hacer las labores domésticas igual a ella. “La moderna” es aquella suegra liberada viuda o divorcida, que renuncia a adquirir cualquier compromiso con sus nietos y continuamente esta queriendo acompañar a su hijo a eventos sociales, anda en busca de pareja y/o de parranda. La “generosa” la que con tal de que su hijito no sufra es capaz de “sacrificarse” para mudarse a vivir con ellos para ayudarlos. La “hipocondríaca” aquella que llama o visita a su hijo para contarle lo mal que la esta pasando con los frecuentes y múltiples malestares, propios de una mujer grande y “sola”. “La metiche” la que quiere estar al tanto de cada plan familiar de su “tesorito” para “recomendar” una mejor opción, auto-invitarse o para que de “pasadita” le traigan algo. Y finalmente la ideal…porque no molesta a nadie, no se mete, no sugiere y no hay problema en ir a visitarla una vez a año porque se encuentra tres metros bajo tierra…
Considero que este es un asunto muy complejo y tampoco se puede generalizar, “dicen” que también hay suegras buenas, pero la mala fama de ellas seguirá por siempre. Los psicólogos recomiendan tratar de llevar la relación en el mejor término posible, (aunque no soy la más indicada para hablar de esto) para ello es necesario tener tolerancia principalmente por el bien de la familia. Aunque en la práctica entre más lejos este la familia política mejor. Para finalizar este escabroso tema finalizo con un poco de buen humor: Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta: /¿No va a ir al velorio de su suegra?/Y él le dice:No jefe, primero el trabajo, después la diversión.
Llegó un señor muy asustado a decirle a su amigo:/¡Un camión partió a tu suegra en dos!/Y él le contestó:/¡Qué horror! ¿Ahora qué voy a hacer con dos suegras?
Una disculpa para si alguna lectora se sintió aludida, este artículo no tiene dedicatoria ni tiene un fin mezquino, sólo expongo una realidad de muchas parejas. Hasta la próxima: adelina.arellano@gmail.com



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PASADITA DE LA MEDIA POR: ADELINA ARELLANO
“Es casi la media…” -¡cállate!...Carlitos tengo mucho sueño aún…- cierro mis ojos quiero dormir más (balbuceo) y mis párpados pesan más que un tractor, arden mis ojos con la claridad de la mañana y la luz que debería estarse ahorrando con eso del “nuevo horario”… “pasadita de la media nos vamos al pronóstico del tiempo” Carlos Loret de Mola, me despierta, pero ya ha transcurrido más de una hora, -Ya Carlos, ya voy, ya voy…inicia para mí un nuevo día, mientras escucho el “popocatépatl” dentro de mí pienso como quisiera no tener que levantarme e ir a trabajar, dormir hasta altas horas de la mañana, casi al medio día, que el dolor de espalda y el calor me obligaran a levantarme, dormir, dormir unas horas más o que fuera domingo, aunque sea.

Al menos la mañana es agradable cuando la sonrisa del conductor de noticias va contándome las novedades y el tiempo para salir apresurada, como siempre “pasadita de la media” para llevar a los niños a la guardería y escuela respectivamente. Aprovecho el semáforo en rojo para darme una “chainadita” porque otra vez no alcance a montarme los kilos de glamour, que niego a perder con la rutina y las múltiples ocupaciones que agobian cada día, cada semana, cada mes.
“Mánonos” dice mi bebé de un año nueve meses, “Manónos, Benjamín le respondo en su escaso vocabulario (violando las indicaciones de la pedagoga de hablarles a los niños de igual modo que ellos) con un beso despido a mi niño y lo dejo en manos de una extraña para que ella haga lo que yo no, enseñarle a comer, lavarse los “dientes de leche” ir a su nica , cantar, jugar, aprender cosas nuevas todos los días, se queda Benjamín, en compañía de sus amiguitos y con su mochila acuestas, con el peso del biberón con las nueve onzas de leche, cuatro pañales, dos cambios de ropa y un cuadernillo de reportes, le hacen perder el equilibrio y camina de lado hacia su sala, como si a su año de vida entendiera que debe quedarse ahí, mientras mamá sale a trabajar, a realizarse como mujer, profesionista, y a continuar la batalla esa, feminista tan de moda hoy en día, en la igualdad de género, realización, proyectos de vida y toda esa patraña que nos metieron ahora las mujeres, para hacernos la vida más complicada con los multifacéticos y modernos roles de la sociedad.

¡Ándale! Mi niña, bájate, estudia mucho para que un día no tengas que ser la servidumbre y depender de un imbécil, seas independiente, exitosa, viajes por el mundo, no te embaraces, compres un coche…¡rayos! –Ándale mi niña…¡mejor has de tu vida lo que quieras hija! …le grito mientras la chiquilla ya va como cuatro metros corriendo hacia la escuela como siempre sin saber, ni de qué estoy hablando y a lo lejos me dice con su manita, adiós. Mientras suspiro, recuerdo que ya mero llega mi marido, quede de dejarle su lonche para que no pase ayuno, corro a donde dice “litro de jugo de naranja 13 pesos” para que el desayuno sea nutritivo , bajo en calorías, colesterol, y libre de grasas saturadas, al sándwich quítale el picante porque nos dan agruras y una bebida Light y ¡listo!.
Son casi las nueve tengo que irme , llego a raya, me siento en el escritorio y mi gastritis me dice: “ya no más café por favor” las cientos de dietas y atracones que te has dado ya no dan más lugar para un café me siento en el escritorio a iniciar una jornada de trabajo me mentalizo a que “sólo por hoy no habrá más café” y me siento en mi escritorio como si pareciera que ahí es donde descanso…Al mediodía salgo puntual, para hacer de nuevo mi rutina regresiva , recoger niños, escuchar una que otra indicación DE Lulú, la trabajadora social, si no es un reporte porque Benjamín ya tiene, “rinorrea” en términos médicos a los simples mocos, es porque olvide algún mkemester en su mochila. Al abrir la puerta de mi casa me espera el desmán que dejamos por la mañana, toallas tiradas, zapatos, juguetes, etc. Hago rápidamente la comida, que comúnmente es carne asada , ensalada y si tuve tiempo frijoles o papas fritas, en unas horas tengo que hacer lo que no hice en una mañana, regresa mi marido hambriento porque el desayuno nutritivo no le bastó para el día, mientras esta la carne en el asador , la lavadora inicia su ciclo entre mis gritos ¡pónte a hacer la tarea y apaga la maldita televisión!...Llega la noche y yo lo que quiero es dormir…¿el feminismo nos dio libertad? No sé pero a veces entre el stress, la rutina, el agobio, me pregunto qué habrá sido mejor, conservadoras, liberales, feministas, no sé pero del lado que nos pongamos las mujeres siempre tenemos una labor sin vacaciones…mientras tanto yo ahorita lo que quiero es dormir, dormir hasta que sean nuevamente “pasadita de la media”…artículo publicado el 23 de mayo de 2007.
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martes, 15 de abril de 2008

La edad los nunca…
Por: Adelina Arellano

De niña escuchaba a mi mamá decir en su reunión de amigas: ¡ya llegamos a la edad de los nuncas!, ¡es que ya llegaste a la edad de los nunca! y a ciencia cierta no supe qué edad era esa, y sí yo llegaría algún día a la temida edad de los nunca…Según la real academia española nunca es un adverbio de tiempo en sentido enfático. Es decir cuando aplicamos esa palabra, quiere decir que es determinante ese nunca. En la niñez todo es nuevo, en la adolescencia nada nos duele, nada nos cansa, nada nos enferma y nuestra inmunidad de la juventud nos es cotidiana, sólo escuchamos a los “viejos” hablar de sus dolencias. Pero ¿Qué pasa cuando de pronto a eso de los 29 o 30 años aparecen unas dolencias o síntomas –nunca- presentadas, sentidas o conocidas? Sobre todo en nosotras las mujeres.
Eso me sucedió hace un año, cuando un insoportable dolor de pies me atacaba todas las noches y le dije a mi esposo: -Oye me duelen muchísimo los pies, antes nunca me dolían- y él me respondió es que ya llegaste a la edad de los nunca…en ese momento me dolió más el ego que los pies…y dije haaa cómo crees. Así poco a poco se fueron acumulando los nunca. Antes: después de una fiesta nunca me afectaban las desveladas, a mí nunca me dolía la cabeza, yo nunca me enfermé de tal o cual cosa, yo nunca me quedé dormida, etc. Entonces comenzó a saltarme una duda… ¿habré llegado a la edad de los nunca? y alguien un día me dijo: ¡verdad que sí se llega…ja ja ja! No le ví nada de gracia, pero sí tuve que aceptar que después de los 30 me estaba estacionando en la edad de los nunca y sacando cuentas mi madre tendría esa edad más o menos cuando con sus amigas se mofaban de haber llegado a esa edad.
No, no digo que a esta edad envejecimos, pero sí comenzamos a sentir que “los años no pasan en vano” hay investigaciones que afirman que el suicidio es la principal causa de muerte entre mujeres de 30 a 35 años, porque es una edad en la que se acentúan los trastornos depresivos por las exigencias personales y familiares que sufrimos las mujeres respecto a los varones, a lo que hay que unir en que se trata de una edad en la que el 'reloj biológico' de la maternidad comienza a concluir, retumba un enorme temor por dejar de ser la mujer atractiva, joven y bella y peor cuando nuestra pareja es de nuestra misma edad y en ellos el tiempo es más benévolo.
Si tú también ya te diste cuenta de haber llegado a la edad de los nunca, no es de alarmarse, es sólo que nuestro cuerpo empieza a avisarnos que somos de carne y hueso, no como a veces pensamos en la juventud que somos de elástico o de metal, y abusamos de las bondades de la juventud sometiendo a nuestros cuerpos a todo tipo de excesos, dietas, alcohol, desveladas, comilonas o las psicológicas atormentándonos en cada momento por las presiones sociales, de que si llegaste a los 30 y te casaste o no te casaste, si eres éxitosa, adinerada y famosa, y como si fuera poco con los transtornos hormonales que nos traen a veces con el autoestima por los cielos en la estratósfera y de pronto de azote en el subsuelo.
En esta edad experimentaremos cambios en nuestra vida porque llegamos a la madurez y si psicológicamente estamos preparadas para aceptarla, para disfrutar nuestros logros, sabremos que a esta edad las mujeres nos conocemos a sí mismas lo suficiente para saber quién somos, lo qué somos, lo que queremos y de quien, nos importa un bledo lo que alguien pueda pensar sobre nosotras o lo que hacemos. Somos más dignas, seguras, independientes, valientes, experimentadas, audaces, y ¿Por qué no? buenas y mejores amantes como nunca antes… ¿que tal? Visítame: elportaldelasrosas.blogspot.com

viernes, 14 de marzo de 2008

Espositas
Por: Adelina Arellano

Dada la aceptación y trascendencia de amigas y conocidas por el artículo “suegritas” y al comentario de mi tío “maike” que me dijo: “algún día serás una suegrita” (auchhh) también quise exponer esta etapa por la que pasamos las mujeres antes de ser una suegrita, ignoró si sea un antecedente que repercuta en el perfil de la etapa de suegra, pero eso ya es para una investigación a fondo, mientras vamos a ver que tipo de “espositas” existimos, vistas desde el punto de vista de Maitena ¡Claro!.
En nuestra cultura, desde niñas se nos educa para el matrimonio, la boda, el vestido y ¡sha la la! hasta con orgullo se pone enmarcado el azhar, junto con el lazo y el ramo de flores de migajón del aquel día soñado. Nuestra educación, el entorno familiar, temperamento y religión nos forman un perfil de esposa. Para las esposas también existe un sin fin de chistes y eufemismos para esta relación en matrimonio con el hombre: domadora, viejita, media naranja, dueña de mis quincenas, fiera, puchinguita, gorda, cariño etc.
Desde la perspectiva de Maitena también agrupa la forma de ser y tratar a los esposos en seis: Como a un padre: aquella mujer no puede salir, ni tomar una decisión por sí misma. Como a un hijo: “despiértate amorcito, ya llamé a la agencia y te van a esperar una hora, te calenté el agua para que te duches, cuando salgas te ayudo a ponerte te traje que te regalé ayer…y el otro responde mimado entre las cobijas: shí. Como a un enemigo: aquella que cuando conversa hay asuntos que no se tocan delante de su marido y en las pláticas “después te cuento, ahora tengo que colgar porque va llegando ya sabes quién”. Como a un hermano: aquella esposa intachable, que nunca pelea, comparte todo, lo mantiene impecable, no discute, es compañera fiel…el único defecto es que siempre le duele la cabeza en la intimidad…Como si no existiera: aquella que organiza una fiesta en casa con toda la familia, y su marido es el último en invitado –“amor hoy que regreses en la noche tenemos fiesta, hicimos pollo a la jardinera, pero como a tí no te gusta nos lo comimos compra algo en la esquina, chaooo”. Como si fuera la última coca-cola helada en el desierto: aquel esposo arrogante y ególatra, que le recuerda cual guapo es, buen padre y aunque vago y un poco flojo igual la quiere y la esposa agradece ese gesto de amor.

Estos perfiles son muy directos y a su vez muy ciertos, inconcientemente las mujeres adquirimos alguna o ambas de estas características, nuestra forma de tratar a la pareja habla de nuestros sentimientos, seguridades e inseguridades, anhelos y retos en la vida. Lo que sí no debemos olvidar es que ellos, los hombres, son nuestras parejas y como nosotras también tienen sus defectos (aunque más que nosotras ¡claro!) y debemos saber tolerarlos y aceptarlos (-¡ Hellooo! no son príncipes azules son seres mortales) Siendo además de espositas, compañeras, amantes, amigas, cómplices y lo que ellos siempre agradecerán: un apoyo en todos los aspectos y lo más importante que tenemos sobre nuestros hombres quienes son por naturaleza más instintivos es nuestra… inteligencia, sin degradar ni ofender, pero muy cierto. En la película “Casarse esta en Griego” la mamá le dá a su hija un sabio consejo antes del matrimonio: - “Hija los hombres siempre serán las cabezas de nuestras familias, pero nosotras somos el cuello para orientarla hacía donde queremos que mire”-. Como una luz que bajo de entre las nubes me entró esa frase y dije “buen punto”.
Ahora con el día internacional de las mujeres ví un sin fin festejos por nuestro día y una “quejumbrera” por todos los males a los que todavía nos aquejan, pero también se nos olvida que a veces y (más entre nuestros días premestruales) nos echamos un clavado al drama y ahí vamos a contar a la vecina de enseguida toditos nuestros sufrimientos: “mi vida es un infierno, no me quiere, no me respeta, no me habla, no me mantiene, no se preocupa por mí, ya no le importa, ya no me ayuda con los hijos, ya no viene a dormir, aquello se acabó, no me trajo flores, soy una desdichada, una esclava, una cenicienta, una sirvienta gratis y francamente ya no lo amo…y ya no puedo más” Pero veamos el lado opuesto de la moneda: como esposas ya vemos al marido únicamente como fuente de ingreso económico, que no debe ni puede faltar y es un esfuerzo que se vuelve tan cotidiano que lo damos por mecánico sin tomar en cuenta el esfuerzo y las limitaciones de ellos mismos por proveer el hogar, y para acabarla cuando llega ya tenemos la retahíla de problemas con boletas de calificaciones en rojo, deudas, jarrones quebrados, etc. y de paso, nos dejamos engordar ¡porque ya lo traíamos de herencia! y el peine nos pasa para ir con el carnicero, nos convertimos también en brujas gritonas, groseras, altaneras y prepotentes, más encima los bultos de los gastos y responsabilidades de la casa y de los hijos.
Espositas echemos una hojeadita al seno de nuestro hogar, veamos qué ingredientes nos faltan o nos sobran, para evitar que tengamos que atravesar, éste tipo de situaciones de la que nadie está exenta. También busqué unos chistecillos acerca de nosotras pero créanme todos están tan largos porque todos parodian los pliegos petitorios de las inconformidades de nosotras las espositas…quien nos entiende pues… y ya agote la extensión del artículo les mando algunos por correo: escríbeme a: adelina.arellano@gmail.com o visita: elportaldeadelina.blogspot.com ¡Hasta pronto!
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