Suegritas…
Por: Adelina Arellano García
La suegra es históricamente una piedra en el zapato para muchas parejas, a mi decir es un parentesco por afinidad que en realidad ni debería de existir porque ni se lleva en la sangre ni nos interesaba su existencia y sólo hacemos el favor de coadyubar con una responsabilidad al casarnos con uno de sus tesoritos, porque los seguimos cuidando y atendiendo tal y como se nos “recuerda y sugiere” desde el primer día de contraer nupcias.
Esta es una definición muy irónica y personal pero que sin duda de esta conflictiva relación suegra-yerno y/o nuera hay infinidad de chistes, canciones y parodias que a lo largo del tiempo hasta forma parte de la cultura mexicana y se han tenido que ver por el lado humorístico y que en cada chiste hay muchas realidades y anécdotas tan cómicas porque más de uno hemos tenido la desagradable experiencia de haberlo vivido.
Este tema sobre las dificultades en la relación con las suegras, podría darse entre mujeres de casi cualquier parte del mundo. De hecho, las relaciones con los parientes políticos, pueden ser uno de los desafíos más grandes de la vida de casados.
Según una investigación llevada a cabo en los Estados Unidos, casi el 60 por ciento de todos los matrimonios tiene algún tipo de problema con las suegras, normalmente entre la nuera y la madre de su marido. Y, de alguna manera, aquel estereotipo de suegra bruja y regañadora, parece ser una parte normal de la vida.
Esto tiene que ver con la postura de ciertas madres que no desean dejar libres a sus hijos. Estas madres no pueden reconocer a sus hijos como seres adultos, por lo que continúan tratándolos como a chicos, incluso después que se han casado y formado una familia.
Por supuesto, los choques con los parientes políticos están lejos del ideal de familia. Cuando una mujer y su suegra están en malos términos, la tensión es una parte grande de sus vidas.
Su esposo e hijos pueden sentir que los han dejado en el centro, y que están obligados a elegir por una u otra. Así, se forma una grieta en la familia, y la salud física y espiritual de todos puede verse afectada.
Los expertos afirman que las batallas entre suegras y nueras envenenan la vida familiar, porque si bien las mismas pueden comenzar entre ellas dos, tarde o temprano el marido, los hijos, el suegro, y otros parientes también se verán envueltos dentro del conflicto.
Maitena, una excelente caricaturista Argentina, plasma en su libro “mujeres alteradas” una forma muy original, espontánea y directa la clasificación de las suegras agrupándolas en seis: La más común es la “La bruja” la que siempre esta “sugiriendo” como criar a los nietos tratando de enseñar a su nuera cómo hacer las labores domésticas igual a ella. “La moderna” es aquella suegra liberada viuda o divorcida, que renuncia a adquirir cualquier compromiso con sus nietos y continuamente esta queriendo acompañar a su hijo a eventos sociales, anda en busca de pareja y/o de parranda. La “generosa” la que con tal de que su hijito no sufra es capaz de “sacrificarse” para mudarse a vivir con ellos para ayudarlos. La “hipocondríaca” aquella que llama o visita a su hijo para contarle lo mal que la esta pasando con los frecuentes y múltiples malestares, propios de una mujer grande y “sola”. “La metiche” la que quiere estar al tanto de cada plan familiar de su “tesorito” para “recomendar” una mejor opción, auto-invitarse o para que de “pasadita” le traigan algo. Y finalmente la ideal…porque no molesta a nadie, no se mete, no sugiere y no hay problema en ir a visitarla una vez a año porque se encuentra tres metros bajo tierra…
Considero que este es un asunto muy complejo y tampoco se puede generalizar, “dicen” que también hay suegras buenas, pero la mala fama de ellas seguirá por siempre. Los psicólogos recomiendan tratar de llevar la relación en el mejor término posible, (aunque no soy la más indicada para hablar de esto) para ello es necesario tener tolerancia principalmente por el bien de la familia. Aunque en la práctica entre más lejos este la familia política mejor. Para finalizar este escabroso tema finalizo con un poco de buen humor: Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta: /¿No va a ir al velorio de su suegra?/Y él le dice:No jefe, primero el trabajo, después la diversión.
Llegó un señor muy asustado a decirle a su amigo:/¡Un camión partió a tu suegra en dos!/Y él le contestó:/¡Qué horror! ¿Ahora qué voy a hacer con dos suegras?
Una disculpa para si alguna lectora se sintió aludida, este artículo no tiene dedicatoria ni tiene un fin mezquino, sólo expongo una realidad de muchas parejas. Hasta la próxima: adelina.arellano@gmail.com
Comparto para mis lectores los articulos más polémicos...
jueves, 17 de julio de 2008
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