PASADITA DE LA MEDIA POR: ADELINA ARELLANO
“Es casi la media…” -¡cállate!...Carlitos tengo mucho sueño aún…- cierro mis ojos quiero dormir más (balbuceo) y mis párpados pesan más que un tractor, arden mis ojos con la claridad de la mañana y la luz que debería estarse ahorrando con eso del “nuevo horario”… “pasadita de la media nos vamos al pronóstico del tiempo” Carlos Loret de Mola, me despierta, pero ya ha transcurrido más de una hora, -Ya Carlos, ya voy, ya voy…inicia para mí un nuevo día, mientras escucho el “popocatépatl” dentro de mí pienso como quisiera no tener que levantarme e ir a trabajar, dormir hasta altas horas de la mañana, casi al medio día, que el dolor de espalda y el calor me obligaran a levantarme, dormir, dormir unas horas más o que fuera domingo, aunque sea.
Al menos la mañana es agradable cuando la sonrisa del conductor de noticias va contándome las novedades y el tiempo para salir apresurada, como siempre “pasadita de la media” para llevar a los niños a la guardería y escuela respectivamente. Aprovecho el semáforo en rojo para darme una “chainadita” porque otra vez no alcance a montarme los kilos de glamour, que niego a perder con la rutina y las múltiples ocupaciones que agobian cada día, cada semana, cada mes.
“Mánonos” dice mi bebé de un año nueve meses, “Manónos, Benjamín le respondo en su escaso vocabulario (violando las indicaciones de la pedagoga de hablarles a los niños de igual modo que ellos) con un beso despido a mi niño y lo dejo en manos de una extraña para que ella haga lo que yo no, enseñarle a comer, lavarse los “dientes de leche” ir a su nica , cantar, jugar, aprender cosas nuevas todos los días, se queda Benjamín, en compañía de sus amiguitos y con su mochila acuestas, con el peso del biberón con las nueve onzas de leche, cuatro pañales, dos cambios de ropa y un cuadernillo de reportes, le hacen perder el equilibrio y camina de lado hacia su sala, como si a su año de vida entendiera que debe quedarse ahí, mientras mamá sale a trabajar, a realizarse como mujer, profesionista, y a continuar la batalla esa, feminista tan de moda hoy en día, en la igualdad de género, realización, proyectos de vida y toda esa patraña que nos metieron ahora las mujeres, para hacernos la vida más complicada con los multifacéticos y modernos roles de la sociedad.
¡Ándale! Mi niña, bájate, estudia mucho para que un día no tengas que ser la servidumbre y depender de un imbécil, seas independiente, exitosa, viajes por el mundo, no te embaraces, compres un coche…¡rayos! –Ándale mi niña…¡mejor has de tu vida lo que quieras hija! …le grito mientras la chiquilla ya va como cuatro metros corriendo hacia la escuela como siempre sin saber, ni de qué estoy hablando y a lo lejos me dice con su manita, adiós. Mientras suspiro, recuerdo que ya mero llega mi marido, quede de dejarle su lonche para que no pase ayuno, corro a donde dice “litro de jugo de naranja 13 pesos” para que el desayuno sea nutritivo , bajo en calorías, colesterol, y libre de grasas saturadas, al sándwich quítale el picante porque nos dan agruras y una bebida Light y ¡listo!.
Son casi las nueve tengo que irme , llego a raya, me siento en el escritorio y mi gastritis me dice: “ya no más café por favor” las cientos de dietas y atracones que te has dado ya no dan más lugar para un café me siento en el escritorio a iniciar una jornada de trabajo me mentalizo a que “sólo por hoy no habrá más café” y me siento en mi escritorio como si pareciera que ahí es donde descanso…Al mediodía salgo puntual, para hacer de nuevo mi rutina regresiva , recoger niños, escuchar una que otra indicación DE Lulú, la trabajadora social, si no es un reporte porque Benjamín ya tiene, “rinorrea” en términos médicos a los simples mocos, es porque olvide algún mkemester en su mochila. Al abrir la puerta de mi casa me espera el desmán que dejamos por la mañana, toallas tiradas, zapatos, juguetes, etc. Hago rápidamente la comida, que comúnmente es carne asada , ensalada y si tuve tiempo frijoles o papas fritas, en unas horas tengo que hacer lo que no hice en una mañana, regresa mi marido hambriento porque el desayuno nutritivo no le bastó para el día, mientras esta la carne en el asador , la lavadora inicia su ciclo entre mis gritos ¡pónte a hacer la tarea y apaga la maldita televisión!...Llega la noche y yo lo que quiero es dormir…¿el feminismo nos dio libertad? No sé pero a veces entre el stress, la rutina, el agobio, me pregunto qué habrá sido mejor, conservadoras, liberales, feministas, no sé pero del lado que nos pongamos las mujeres siempre tenemos una labor sin vacaciones…mientras tanto yo ahorita lo que quiero es dormir, dormir hasta que sean nuevamente “pasadita de la media”…artículo publicado el 23 de mayo de 2007.
Comparto para mis lectores los articulos más polémicos...
jueves, 17 de julio de 2008
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1 comentario:
Ay! Ade, me vi reflejada en esta "tu historia": los niños, el esposo, el hogar, la chamba y lo que se acumule... que fregonas somos, a poco no? Y es que tu historia la narraste en unos cuantos minutos, pero sé que la vives en alrededor de 15 horas... siempre primero nuestra familia (por el inmenso amor que les tenemos)y al último nosotras... por ejemplo, que importa si nos tenemos que ir pintando en el carro, lo importante es que los niños estén arregladitos y puntuales en la escuela... y que importa si no alcanzamos a desayunar, lo importante es que nuestro esposo se vaya desayunado o con su lonch para el almuerzo... y nosotras??? ... ah! pues bien felices porque atendimos lo mejor que pudimos, a aquellos que son el motor de nuestra vida... y darles a ellos lo mejeor que tenemos... no tiene precio!!!. Saludos Ade... te dejo porque por cierto, mis hijos ya quieren su chocomilk para irse a dormir... te envío un fuerte abrazo... Atte. Karla Saucedo
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