Antes sí, hoy no.
Por: Adelina Arellano
“Antes sí, hoy no porque ignoraba que amar es dolor; antes sí, hoy no porque tenía ingenuo el corazón; antes sí, hoy no porque creí que al entregar el
alma sería reciproco; antes sí, hoy no porque ya no hay mas lugar para otra herida, antes sí, hoy no porque me niego a sufrir de nuevo; antes sí, hoy no porque no tengo lágrimas para llorar; Antes sí, hoy no porque ya no creo en nada ni nadie; antes sí, hoy no porque ya soñé, fueron pesadillas; Antes sí, hoy no porque desperté a la realidad; Antes sí hoy no porque no se debe tropezar más de tres veces, antes sí, hoy no porque soy mujer, madre, esposa y amante, porque mi vida esta llena, tengo vida hay amor, todo lo tengo porque soy yo misma.
Hoy porque soy fuerte, soy grande y tengo mucho valor. Hoy porque no hay ayer y siempre llega el mañana, hoy porque no quiero el hubiera, hoy porque la vida misma me basta para ser, tener y querer. Hoy lo que necesito lo busco, lo llamo, le insisto. Si me falta, no lo encuentro y se resiste, es libre. Nada es sin voluntad, nada es sin deseo. Si hoy tengo, es mío, y si no lo puedo tener, lo dejo ir y no miro atrás. Hoy no tolero la soberbia, arremeto contra la arrogancia y no alimento la vanidad. Hoy lucho contra el exceso y la apariencia, no me vislumbra el dinero ni el poder, hoy lo que quiero no se compra, no tiene precio, ni tiene dueño. Hoy simplemente lo tengo, lo reservo, lo cuido no lo comparto, ni lo reparto. Hoy estoy, mañana también y si estuve ayer, ni lo recuerdo. Hoy soy así, porque ya no miro atrás, no hay pasado, hoy soy así porque así quiero ser, no quiero estar sobre nadie, bajo nadie ni contra nadie; hoy sí porque soy auténtica, no dependo, ni me atengo, porque hoy soy yo misma.
Dicen que de poetas y locos todos tenemos un poco y esta es mi parte, recibo tus comentarios a ade_arellano@hotmail.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
jueves, 17 de julio de 2008
Suegritas…
Por: Adelina Arellano García
La suegra es históricamente una piedra en el zapato para muchas parejas, a mi decir es un parentesco por afinidad que en realidad ni debería de existir porque ni se lleva en la sangre ni nos interesaba su existencia y sólo hacemos el favor de coadyubar con una responsabilidad al casarnos con uno de sus tesoritos, porque los seguimos cuidando y atendiendo tal y como se nos “recuerda y sugiere” desde el primer día de contraer nupcias.
Esta es una definición muy irónica y personal pero que sin duda de esta conflictiva relación suegra-yerno y/o nuera hay infinidad de chistes, canciones y parodias que a lo largo del tiempo hasta forma parte de la cultura mexicana y se han tenido que ver por el lado humorístico y que en cada chiste hay muchas realidades y anécdotas tan cómicas porque más de uno hemos tenido la desagradable experiencia de haberlo vivido.
Este tema sobre las dificultades en la relación con las suegras, podría darse entre mujeres de casi cualquier parte del mundo. De hecho, las relaciones con los parientes políticos, pueden ser uno de los desafíos más grandes de la vida de casados.
Según una investigación llevada a cabo en los Estados Unidos, casi el 60 por ciento de todos los matrimonios tiene algún tipo de problema con las suegras, normalmente entre la nuera y la madre de su marido. Y, de alguna manera, aquel estereotipo de suegra bruja y regañadora, parece ser una parte normal de la vida.
Esto tiene que ver con la postura de ciertas madres que no desean dejar libres a sus hijos. Estas madres no pueden reconocer a sus hijos como seres adultos, por lo que continúan tratándolos como a chicos, incluso después que se han casado y formado una familia.
Por supuesto, los choques con los parientes políticos están lejos del ideal de familia. Cuando una mujer y su suegra están en malos términos, la tensión es una parte grande de sus vidas.
Su esposo e hijos pueden sentir que los han dejado en el centro, y que están obligados a elegir por una u otra. Así, se forma una grieta en la familia, y la salud física y espiritual de todos puede verse afectada.
Los expertos afirman que las batallas entre suegras y nueras envenenan la vida familiar, porque si bien las mismas pueden comenzar entre ellas dos, tarde o temprano el marido, los hijos, el suegro, y otros parientes también se verán envueltos dentro del conflicto.
Maitena, una excelente caricaturista Argentina, plasma en su libro “mujeres alteradas” una forma muy original, espontánea y directa la clasificación de las suegras agrupándolas en seis: La más común es la “La bruja” la que siempre esta “sugiriendo” como criar a los nietos tratando de enseñar a su nuera cómo hacer las labores domésticas igual a ella. “La moderna” es aquella suegra liberada viuda o divorcida, que renuncia a adquirir cualquier compromiso con sus nietos y continuamente esta queriendo acompañar a su hijo a eventos sociales, anda en busca de pareja y/o de parranda. La “generosa” la que con tal de que su hijito no sufra es capaz de “sacrificarse” para mudarse a vivir con ellos para ayudarlos. La “hipocondríaca” aquella que llama o visita a su hijo para contarle lo mal que la esta pasando con los frecuentes y múltiples malestares, propios de una mujer grande y “sola”. “La metiche” la que quiere estar al tanto de cada plan familiar de su “tesorito” para “recomendar” una mejor opción, auto-invitarse o para que de “pasadita” le traigan algo. Y finalmente la ideal…porque no molesta a nadie, no se mete, no sugiere y no hay problema en ir a visitarla una vez a año porque se encuentra tres metros bajo tierra…
Considero que este es un asunto muy complejo y tampoco se puede generalizar, “dicen” que también hay suegras buenas, pero la mala fama de ellas seguirá por siempre. Los psicólogos recomiendan tratar de llevar la relación en el mejor término posible, (aunque no soy la más indicada para hablar de esto) para ello es necesario tener tolerancia principalmente por el bien de la familia. Aunque en la práctica entre más lejos este la familia política mejor. Para finalizar este escabroso tema finalizo con un poco de buen humor: Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta: /¿No va a ir al velorio de su suegra?/Y él le dice:No jefe, primero el trabajo, después la diversión.
Llegó un señor muy asustado a decirle a su amigo:/¡Un camión partió a tu suegra en dos!/Y él le contestó:/¡Qué horror! ¿Ahora qué voy a hacer con dos suegras?
Una disculpa para si alguna lectora se sintió aludida, este artículo no tiene dedicatoria ni tiene un fin mezquino, sólo expongo una realidad de muchas parejas. Hasta la próxima: adelina.arellano@gmail.com
Comparto para mis lectores los articulos más polémicos...
Por: Adelina Arellano García
La suegra es históricamente una piedra en el zapato para muchas parejas, a mi decir es un parentesco por afinidad que en realidad ni debería de existir porque ni se lleva en la sangre ni nos interesaba su existencia y sólo hacemos el favor de coadyubar con una responsabilidad al casarnos con uno de sus tesoritos, porque los seguimos cuidando y atendiendo tal y como se nos “recuerda y sugiere” desde el primer día de contraer nupcias.
Esta es una definición muy irónica y personal pero que sin duda de esta conflictiva relación suegra-yerno y/o nuera hay infinidad de chistes, canciones y parodias que a lo largo del tiempo hasta forma parte de la cultura mexicana y se han tenido que ver por el lado humorístico y que en cada chiste hay muchas realidades y anécdotas tan cómicas porque más de uno hemos tenido la desagradable experiencia de haberlo vivido.
Este tema sobre las dificultades en la relación con las suegras, podría darse entre mujeres de casi cualquier parte del mundo. De hecho, las relaciones con los parientes políticos, pueden ser uno de los desafíos más grandes de la vida de casados.
Según una investigación llevada a cabo en los Estados Unidos, casi el 60 por ciento de todos los matrimonios tiene algún tipo de problema con las suegras, normalmente entre la nuera y la madre de su marido. Y, de alguna manera, aquel estereotipo de suegra bruja y regañadora, parece ser una parte normal de la vida.
Esto tiene que ver con la postura de ciertas madres que no desean dejar libres a sus hijos. Estas madres no pueden reconocer a sus hijos como seres adultos, por lo que continúan tratándolos como a chicos, incluso después que se han casado y formado una familia.
Por supuesto, los choques con los parientes políticos están lejos del ideal de familia. Cuando una mujer y su suegra están en malos términos, la tensión es una parte grande de sus vidas.
Su esposo e hijos pueden sentir que los han dejado en el centro, y que están obligados a elegir por una u otra. Así, se forma una grieta en la familia, y la salud física y espiritual de todos puede verse afectada.
Los expertos afirman que las batallas entre suegras y nueras envenenan la vida familiar, porque si bien las mismas pueden comenzar entre ellas dos, tarde o temprano el marido, los hijos, el suegro, y otros parientes también se verán envueltos dentro del conflicto.
Maitena, una excelente caricaturista Argentina, plasma en su libro “mujeres alteradas” una forma muy original, espontánea y directa la clasificación de las suegras agrupándolas en seis: La más común es la “La bruja” la que siempre esta “sugiriendo” como criar a los nietos tratando de enseñar a su nuera cómo hacer las labores domésticas igual a ella. “La moderna” es aquella suegra liberada viuda o divorcida, que renuncia a adquirir cualquier compromiso con sus nietos y continuamente esta queriendo acompañar a su hijo a eventos sociales, anda en busca de pareja y/o de parranda. La “generosa” la que con tal de que su hijito no sufra es capaz de “sacrificarse” para mudarse a vivir con ellos para ayudarlos. La “hipocondríaca” aquella que llama o visita a su hijo para contarle lo mal que la esta pasando con los frecuentes y múltiples malestares, propios de una mujer grande y “sola”. “La metiche” la que quiere estar al tanto de cada plan familiar de su “tesorito” para “recomendar” una mejor opción, auto-invitarse o para que de “pasadita” le traigan algo. Y finalmente la ideal…porque no molesta a nadie, no se mete, no sugiere y no hay problema en ir a visitarla una vez a año porque se encuentra tres metros bajo tierra…
Considero que este es un asunto muy complejo y tampoco se puede generalizar, “dicen” que también hay suegras buenas, pero la mala fama de ellas seguirá por siempre. Los psicólogos recomiendan tratar de llevar la relación en el mejor término posible, (aunque no soy la más indicada para hablar de esto) para ello es necesario tener tolerancia principalmente por el bien de la familia. Aunque en la práctica entre más lejos este la familia política mejor. Para finalizar este escabroso tema finalizo con un poco de buen humor: Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta: /¿No va a ir al velorio de su suegra?/Y él le dice:No jefe, primero el trabajo, después la diversión.
Llegó un señor muy asustado a decirle a su amigo:/¡Un camión partió a tu suegra en dos!/Y él le contestó:/¡Qué horror! ¿Ahora qué voy a hacer con dos suegras?
Una disculpa para si alguna lectora se sintió aludida, este artículo no tiene dedicatoria ni tiene un fin mezquino, sólo expongo una realidad de muchas parejas. Hasta la próxima: adelina.arellano@gmail.com
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PASADITA DE LA MEDIA POR: ADELINA ARELLANO
“Es casi la media…” -¡cállate!...Carlitos tengo mucho sueño aún…- cierro mis ojos quiero dormir más (balbuceo) y mis párpados pesan más que un tractor, arden mis ojos con la claridad de la mañana y la luz que debería estarse ahorrando con eso del “nuevo horario”… “pasadita de la media nos vamos al pronóstico del tiempo” Carlos Loret de Mola, me despierta, pero ya ha transcurrido más de una hora, -Ya Carlos, ya voy, ya voy…inicia para mí un nuevo día, mientras escucho el “popocatépatl” dentro de mí pienso como quisiera no tener que levantarme e ir a trabajar, dormir hasta altas horas de la mañana, casi al medio día, que el dolor de espalda y el calor me obligaran a levantarme, dormir, dormir unas horas más o que fuera domingo, aunque sea.
Al menos la mañana es agradable cuando la sonrisa del conductor de noticias va contándome las novedades y el tiempo para salir apresurada, como siempre “pasadita de la media” para llevar a los niños a la guardería y escuela respectivamente. Aprovecho el semáforo en rojo para darme una “chainadita” porque otra vez no alcance a montarme los kilos de glamour, que niego a perder con la rutina y las múltiples ocupaciones que agobian cada día, cada semana, cada mes.
“Mánonos” dice mi bebé de un año nueve meses, “Manónos, Benjamín le respondo en su escaso vocabulario (violando las indicaciones de la pedagoga de hablarles a los niños de igual modo que ellos) con un beso despido a mi niño y lo dejo en manos de una extraña para que ella haga lo que yo no, enseñarle a comer, lavarse los “dientes de leche” ir a su nica , cantar, jugar, aprender cosas nuevas todos los días, se queda Benjamín, en compañía de sus amiguitos y con su mochila acuestas, con el peso del biberón con las nueve onzas de leche, cuatro pañales, dos cambios de ropa y un cuadernillo de reportes, le hacen perder el equilibrio y camina de lado hacia su sala, como si a su año de vida entendiera que debe quedarse ahí, mientras mamá sale a trabajar, a realizarse como mujer, profesionista, y a continuar la batalla esa, feminista tan de moda hoy en día, en la igualdad de género, realización, proyectos de vida y toda esa patraña que nos metieron ahora las mujeres, para hacernos la vida más complicada con los multifacéticos y modernos roles de la sociedad.
¡Ándale! Mi niña, bájate, estudia mucho para que un día no tengas que ser la servidumbre y depender de un imbécil, seas independiente, exitosa, viajes por el mundo, no te embaraces, compres un coche…¡rayos! –Ándale mi niña…¡mejor has de tu vida lo que quieras hija! …le grito mientras la chiquilla ya va como cuatro metros corriendo hacia la escuela como siempre sin saber, ni de qué estoy hablando y a lo lejos me dice con su manita, adiós. Mientras suspiro, recuerdo que ya mero llega mi marido, quede de dejarle su lonche para que no pase ayuno, corro a donde dice “litro de jugo de naranja 13 pesos” para que el desayuno sea nutritivo , bajo en calorías, colesterol, y libre de grasas saturadas, al sándwich quítale el picante porque nos dan agruras y una bebida Light y ¡listo!.
Son casi las nueve tengo que irme , llego a raya, me siento en el escritorio y mi gastritis me dice: “ya no más café por favor” las cientos de dietas y atracones que te has dado ya no dan más lugar para un café me siento en el escritorio a iniciar una jornada de trabajo me mentalizo a que “sólo por hoy no habrá más café” y me siento en mi escritorio como si pareciera que ahí es donde descanso…Al mediodía salgo puntual, para hacer de nuevo mi rutina regresiva , recoger niños, escuchar una que otra indicación DE Lulú, la trabajadora social, si no es un reporte porque Benjamín ya tiene, “rinorrea” en términos médicos a los simples mocos, es porque olvide algún mkemester en su mochila. Al abrir la puerta de mi casa me espera el desmán que dejamos por la mañana, toallas tiradas, zapatos, juguetes, etc. Hago rápidamente la comida, que comúnmente es carne asada , ensalada y si tuve tiempo frijoles o papas fritas, en unas horas tengo que hacer lo que no hice en una mañana, regresa mi marido hambriento porque el desayuno nutritivo no le bastó para el día, mientras esta la carne en el asador , la lavadora inicia su ciclo entre mis gritos ¡pónte a hacer la tarea y apaga la maldita televisión!...Llega la noche y yo lo que quiero es dormir…¿el feminismo nos dio libertad? No sé pero a veces entre el stress, la rutina, el agobio, me pregunto qué habrá sido mejor, conservadoras, liberales, feministas, no sé pero del lado que nos pongamos las mujeres siempre tenemos una labor sin vacaciones…mientras tanto yo ahorita lo que quiero es dormir, dormir hasta que sean nuevamente “pasadita de la media”…artículo publicado el 23 de mayo de 2007.
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“Es casi la media…” -¡cállate!...Carlitos tengo mucho sueño aún…- cierro mis ojos quiero dormir más (balbuceo) y mis párpados pesan más que un tractor, arden mis ojos con la claridad de la mañana y la luz que debería estarse ahorrando con eso del “nuevo horario”… “pasadita de la media nos vamos al pronóstico del tiempo” Carlos Loret de Mola, me despierta, pero ya ha transcurrido más de una hora, -Ya Carlos, ya voy, ya voy…inicia para mí un nuevo día, mientras escucho el “popocatépatl” dentro de mí pienso como quisiera no tener que levantarme e ir a trabajar, dormir hasta altas horas de la mañana, casi al medio día, que el dolor de espalda y el calor me obligaran a levantarme, dormir, dormir unas horas más o que fuera domingo, aunque sea.
Al menos la mañana es agradable cuando la sonrisa del conductor de noticias va contándome las novedades y el tiempo para salir apresurada, como siempre “pasadita de la media” para llevar a los niños a la guardería y escuela respectivamente. Aprovecho el semáforo en rojo para darme una “chainadita” porque otra vez no alcance a montarme los kilos de glamour, que niego a perder con la rutina y las múltiples ocupaciones que agobian cada día, cada semana, cada mes.
“Mánonos” dice mi bebé de un año nueve meses, “Manónos, Benjamín le respondo en su escaso vocabulario (violando las indicaciones de la pedagoga de hablarles a los niños de igual modo que ellos) con un beso despido a mi niño y lo dejo en manos de una extraña para que ella haga lo que yo no, enseñarle a comer, lavarse los “dientes de leche” ir a su nica , cantar, jugar, aprender cosas nuevas todos los días, se queda Benjamín, en compañía de sus amiguitos y con su mochila acuestas, con el peso del biberón con las nueve onzas de leche, cuatro pañales, dos cambios de ropa y un cuadernillo de reportes, le hacen perder el equilibrio y camina de lado hacia su sala, como si a su año de vida entendiera que debe quedarse ahí, mientras mamá sale a trabajar, a realizarse como mujer, profesionista, y a continuar la batalla esa, feminista tan de moda hoy en día, en la igualdad de género, realización, proyectos de vida y toda esa patraña que nos metieron ahora las mujeres, para hacernos la vida más complicada con los multifacéticos y modernos roles de la sociedad.
¡Ándale! Mi niña, bájate, estudia mucho para que un día no tengas que ser la servidumbre y depender de un imbécil, seas independiente, exitosa, viajes por el mundo, no te embaraces, compres un coche…¡rayos! –Ándale mi niña…¡mejor has de tu vida lo que quieras hija! …le grito mientras la chiquilla ya va como cuatro metros corriendo hacia la escuela como siempre sin saber, ni de qué estoy hablando y a lo lejos me dice con su manita, adiós. Mientras suspiro, recuerdo que ya mero llega mi marido, quede de dejarle su lonche para que no pase ayuno, corro a donde dice “litro de jugo de naranja 13 pesos” para que el desayuno sea nutritivo , bajo en calorías, colesterol, y libre de grasas saturadas, al sándwich quítale el picante porque nos dan agruras y una bebida Light y ¡listo!.
Son casi las nueve tengo que irme , llego a raya, me siento en el escritorio y mi gastritis me dice: “ya no más café por favor” las cientos de dietas y atracones que te has dado ya no dan más lugar para un café me siento en el escritorio a iniciar una jornada de trabajo me mentalizo a que “sólo por hoy no habrá más café” y me siento en mi escritorio como si pareciera que ahí es donde descanso…Al mediodía salgo puntual, para hacer de nuevo mi rutina regresiva , recoger niños, escuchar una que otra indicación DE Lulú, la trabajadora social, si no es un reporte porque Benjamín ya tiene, “rinorrea” en términos médicos a los simples mocos, es porque olvide algún mkemester en su mochila. Al abrir la puerta de mi casa me espera el desmán que dejamos por la mañana, toallas tiradas, zapatos, juguetes, etc. Hago rápidamente la comida, que comúnmente es carne asada , ensalada y si tuve tiempo frijoles o papas fritas, en unas horas tengo que hacer lo que no hice en una mañana, regresa mi marido hambriento porque el desayuno nutritivo no le bastó para el día, mientras esta la carne en el asador , la lavadora inicia su ciclo entre mis gritos ¡pónte a hacer la tarea y apaga la maldita televisión!...Llega la noche y yo lo que quiero es dormir…¿el feminismo nos dio libertad? No sé pero a veces entre el stress, la rutina, el agobio, me pregunto qué habrá sido mejor, conservadoras, liberales, feministas, no sé pero del lado que nos pongamos las mujeres siempre tenemos una labor sin vacaciones…mientras tanto yo ahorita lo que quiero es dormir, dormir hasta que sean nuevamente “pasadita de la media”…artículo publicado el 23 de mayo de 2007.
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