Por: Adelina Arellano
A propósito del día del maestro, hace unos días una amiga y yo recordábamos cómo eran nuestros ilustres maestros en la década de los 80’s y aparte de eso cómo eran las clases y cómo se impartía la disciplina.
Recordábamos y viéndolo desde el punto de vista cómico, cómo los maestros nos repartían de coscorrones, sin olvidar los diablitos (cuando los maestros te levantaban a hacer punta de ballet con las patillas del cabello), había unos castigos para aquellos traviesos torbellinos insoportables y los sacaban al patio con dos ladrillos en la mano si se podía toda la tarde. Como borrar de mi mente aquella maestra que si hubiera representado el país en tiro con arco, se hubiera llevado medalla de oro, tenía tan acertada puntería con el borrador, gis o lo que tuviera más a su alcance para aquel iluso que se distrajera de la clase.
Nada más tronaban las reglas de madera en las manos para alguien que tomara algo ajeno, nos ponían de pie en clase ¡Ha! y jamás olvidaré a aquella maestra que me pegó un chicle que felizmente mascaba en la frente, para que todos mis compañeros se rieran. Todavía en la secundaria recuerdo a los prefectos que pasaban a revisión de melenas, y aquel niño que se le lograra con el puño tomarle una mecha de cabello se le daba un fuerte zape y se envíaba al cortar el pelo. Para la generación de niños que fuimos a la escuela en la década de los 80’s nos tocó todavía la vieja usanza de la frase de los abuelos, “la letra con sangre entra” y concluí sarcásticamente que para lo que vivimos deberíamos decir “fue una mentada de maestro en los 80’s en vez de “fue una mentada de madre” ¡Otros tiempos sin duda alguna!
El lado positivo de esos tiempos, es que los niños teníamos disciplina y respeto por nuestros maestros y se les hablaba de usted, cuando teníamos visitas en clase recuerdo que todo el grupo se levantaba y saludábamos: ¡Buenos díassssss!. La primera vez que fui al salón de clase con mi hija, abrí la puerta en medio de la periquera, todos me miraron y siguieron en lo suyo, en ese momento me pregunte ¿y estos insolentes a que horas saludan? mientras buscaba a la maestra, una niña grito: ¡maestra le habla una mamá! Ese día me fui sorprendida de que ya los niños ni siquiera saludan.
En una ocasión me encontré a mi maestra de la secundaria, la maestra Rita que le gustaba que le dijéramos “Maestra sociales” ¡porque esa era su materia! Nos decía imperativa. Nunca cambió reprendiéndome igual que antes: “¡Ustedes fueron los últimos que se les podía decir algo, ahora sus hijos los hacen como quieren, ya no se puede dar clases, tu no permitas que tus hijos lleguen a eso no hay educación, no hay!” Ella tiene razón.
Así como hubo excesos en la rigidez de la educación, ahora también los hay en la flexibilidad de la misma. Los maestros quedan a merced de la “voluntad” de los pequeños dictadores, porque hoy nosotros como padres en el afán de que nuestros hijos no sufran lo que nosotros, les permitimos hacer todo lo que ellos quieran inconcientemente solapando travesuras, desobediencia, flojera, etc. Los padres de familia estamos involucrados en eso, ahora a cualquier niño ni siquiera se le puede llamar la atención porque se le esta maltratando psicológicamente, no se castiga porque es violencia, no se le saca de clase porque se trauma y basta una queja con los papás, para que las señoras indignadas se pongan a organizar quejas en la SEP (en la secretaría han de estar hartos de chismes). Hace poco unos niños descalabraron a un maestro, se mandó hablar a los padres de familia y fue peor porque el papá de ese niño era policía y amenazó al director. ¿a dónde vamos a parar?
Igual tuvimos maestros estrictos, pero nadie se murió de eso y los recordamos !con tanto cariño! Dedicado a todos mis maestros que me aguantaron, sobre todo a mi maestro en la facultad de letras, de inglés Sam, mi maestro Valentín Arreola, Gaby González González, Alejandra Rocha, Lupita Carrillo, en el Cbtis 19: Josué Noé de La Vega, Francisco Jiménez Bojado, Guillermo Carballar, Alejandra Balleza, los maestros de mi hija Esc. Prim. Severiano Guzman Moya y su directora Socorro por el excelente nivel de escuela y también en el kinder de Niños Héroes de Chapultepec a la maestra Adelina García Sandoval, Blanca, Cuca, Coré y Alejandra Barbosa García, malvada maestra que le deja sendos problemas matemáticos a Benjamín. ¡Hasta pronto! Visita mi blog: www.elportaldeadelina.blogspot.com, escríbeme: adelina.arellano@gmail.com
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lunes, 16 de mayo de 2011
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1 comentario:
me gusto pinche, pero me hubieses mandado un saludo ehhh
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