Navegar y navegar
Por: Adelina Arellano
No sé si ya les sucedió a ustedes o alguno de sus hijos, pero empiezo a creer seriamente que voy a fundar la “asociación de Chateros anónimos”. Autoanalizándome e igualmente como en los doce pasos de doble A reconozco que soy una adicta al chat, mensajes, inbox, face, msn y todo lo relacionado al ciberespacio.
Narraré mi historia: comencé a usar estas tecnologías 1995, cuando el paint brush era lo más revolucionario en el diseño y Windows 93 era lo que había en las primeras computadoras de la Universidad, creo que todavía el Bill Gates andaba en pleitos con applee. Rudimentariamente comencé a usar Word para hacer mis primeros trabajos de la escuela sin justificar, ni revisión ortográfica. Nadie nos enseñó “ahí pícale” nos decíamos unos a los otros en el laboratorio. Cerca del año 1999 abrí mi primer cuenta de correo electrónico, me fastidio el famoso Internet porque era ¡lentísimo! y le tomé mucho odio. Después perdí la cuenta porque como no tenía computadora, tarde mucho tiempo en volver a usarla y olvidé la contraseña. En el 2000 iniciaron los primeros cibercafé en Colima. Y como dice el dicho “del odio viene el amor” después abrí otra cuenta en Hotmail y conocí desde luego el Messenger y esos dos gordos que dan vueltas antes de iniciar cada sesión, ese fue amor a primera vista… desde ese momento en adelante a chatear y chatear.
Un día me propuse comprar mi básica, útil e indispensable computadora hasta que lo logré, inicié volándome la clave de alguien para poder conectarme, posteriormente contrate el servicio. Poco a poco agregué otra cuenta de gmail y ahí encontré otro chat, posteriormente abrí mi blog para los artículos publicados y que mis lectores puedan leerlos cuando quieran y tener una comunicación más directa. La primera red social que conocí fue Hi5 pero no se me hizo interesante además de que olvidé mis contraseñas, la cambié por otra que se llamaba skoots que tampoco me gustó. Hasta el año pasado acepté entrar al Facebook después de que me llegaban muchas invitaciones y me parecía demasiado, estaba confundida con tantas contraseñas, pseudónimos sin embargo “ahí picándole” le encontré sabor al face y al rato ya tenía una isla solitaria donde podía sembrar y también me hice aficionada. Existen otras redes sociales a las que gracias a Dios no me he enganchado pero cada que recibo una invitación muero por curiosidad de abrir.
El año pasado me la pasé sufriendo porque aún no tenía instalado el Internet en mi negocio, así que muy temprano o de noche y hasta de madrugada era la única hora de estar navegando en mi casa. Y si les contara los malabares que hice para poder estar en la red puntualmente, contrate una banda ancha que por cierto son malísimas y te amarran un contrato de un año 8 meses, pero ya qué hago ya firme.
Todos los días no puedo evitar pasar un día sin revisar mis correos de las cuentas de gmail y hotmail, monitorear el Facebook, checar si alguno de mis lectores entró a mi blog y contar cuantos visitantes he tenido cada día y recientemente gracias a mi amiga Ale Torres le estoy tomando gusto al Twitter, por esta red me aventé la boda de Angélica Vale y sorpresiva salida de Carmen Aristegui de MVS noticias, leyendo todos comentarios de sus colegas. Es toda una odisea, encender la computadora y navegar y navegar. ¿Alguien se une? Hasta la próxima. Visitame www.elportaldeadelina.blogspot.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
Por: Adelina Arellano
No sé si ya les sucedió a ustedes o alguno de sus hijos, pero empiezo a creer seriamente que voy a fundar la “asociación de Chateros anónimos”. Autoanalizándome e igualmente como en los doce pasos de doble A reconozco que soy una adicta al chat, mensajes, inbox, face, msn y todo lo relacionado al ciberespacio.
Narraré mi historia: comencé a usar estas tecnologías 1995, cuando el paint brush era lo más revolucionario en el diseño y Windows 93 era lo que había en las primeras computadoras de la Universidad, creo que todavía el Bill Gates andaba en pleitos con applee. Rudimentariamente comencé a usar Word para hacer mis primeros trabajos de la escuela sin justificar, ni revisión ortográfica. Nadie nos enseñó “ahí pícale” nos decíamos unos a los otros en el laboratorio. Cerca del año 1999 abrí mi primer cuenta de correo electrónico, me fastidio el famoso Internet porque era ¡lentísimo! y le tomé mucho odio. Después perdí la cuenta porque como no tenía computadora, tarde mucho tiempo en volver a usarla y olvidé la contraseña. En el 2000 iniciaron los primeros cibercafé en Colima. Y como dice el dicho “del odio viene el amor” después abrí otra cuenta en Hotmail y conocí desde luego el Messenger y esos dos gordos que dan vueltas antes de iniciar cada sesión, ese fue amor a primera vista… desde ese momento en adelante a chatear y chatear.
Un día me propuse comprar mi básica, útil e indispensable computadora hasta que lo logré, inicié volándome la clave de alguien para poder conectarme, posteriormente contrate el servicio. Poco a poco agregué otra cuenta de gmail y ahí encontré otro chat, posteriormente abrí mi blog para los artículos publicados y que mis lectores puedan leerlos cuando quieran y tener una comunicación más directa. La primera red social que conocí fue Hi5 pero no se me hizo interesante además de que olvidé mis contraseñas, la cambié por otra que se llamaba skoots que tampoco me gustó. Hasta el año pasado acepté entrar al Facebook después de que me llegaban muchas invitaciones y me parecía demasiado, estaba confundida con tantas contraseñas, pseudónimos sin embargo “ahí picándole” le encontré sabor al face y al rato ya tenía una isla solitaria donde podía sembrar y también me hice aficionada. Existen otras redes sociales a las que gracias a Dios no me he enganchado pero cada que recibo una invitación muero por curiosidad de abrir.
El año pasado me la pasé sufriendo porque aún no tenía instalado el Internet en mi negocio, así que muy temprano o de noche y hasta de madrugada era la única hora de estar navegando en mi casa. Y si les contara los malabares que hice para poder estar en la red puntualmente, contrate una banda ancha que por cierto son malísimas y te amarran un contrato de un año 8 meses, pero ya qué hago ya firme.
Todos los días no puedo evitar pasar un día sin revisar mis correos de las cuentas de gmail y hotmail, monitorear el Facebook, checar si alguno de mis lectores entró a mi blog y contar cuantos visitantes he tenido cada día y recientemente gracias a mi amiga Ale Torres le estoy tomando gusto al Twitter, por esta red me aventé la boda de Angélica Vale y sorpresiva salida de Carmen Aristegui de MVS noticias, leyendo todos comentarios de sus colegas. Es toda una odisea, encender la computadora y navegar y navegar. ¿Alguien se une? Hasta la próxima. Visitame www.elportaldeadelina.blogspot.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
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