lunes, 21 de febrero de 2011

navegar y navegar

Navegar y navegar
Por: Adelina Arellano

No sé si ya les sucedió a ustedes o alguno de sus hijos, pero empiezo a creer seriamente que voy a fundar la “asociación de Chateros anónimos”. Autoanalizándome e igualmente como en los doce pasos de doble A reconozco que soy una adicta al chat, mensajes, inbox, face, msn y todo lo relacionado al ciberespacio.

Narraré mi historia: comencé a usar estas tecnologías 1995, cuando el paint brush era lo más revolucionario en el diseño y Windows 93 era lo que había en las primeras computadoras de la Universidad, creo que todavía el Bill Gates andaba en pleitos con applee. Rudimentariamente comencé a usar Word para hacer mis primeros trabajos de la escuela sin justificar, ni revisión ortográfica. Nadie nos enseñó “ahí pícale” nos decíamos unos a los otros en el laboratorio. Cerca del año 1999 abrí mi primer cuenta de correo electrónico, me fastidio el famoso Internet porque era ¡lentísimo! y le tomé mucho odio. Después perdí la cuenta porque como no tenía computadora, tarde mucho tiempo en volver a usarla y olvidé la contraseña. En el 2000 iniciaron los primeros cibercafé en Colima. Y como dice el dicho “del odio viene el amor” después abrí otra cuenta en Hotmail y conocí desde luego el Messenger y esos dos gordos que dan vueltas antes de iniciar cada sesión, ese fue amor a primera vista… desde ese momento en adelante a chatear y chatear.

Un día me propuse comprar mi básica, útil e indispensable computadora hasta que lo logré, inicié volándome la clave de alguien para poder conectarme, posteriormente contrate el servicio. Poco a poco agregué otra cuenta de gmail y ahí encontré otro chat, posteriormente abrí mi blog para los artículos publicados y que mis lectores puedan leerlos cuando quieran y tener una comunicación más directa. La primera red social que conocí fue Hi5 pero no se me hizo interesante además de que olvidé mis contraseñas, la cambié por otra que se llamaba skoots que tampoco me gustó. Hasta el año pasado acepté entrar al Facebook después de que me llegaban muchas invitaciones y me parecía demasiado, estaba confundida con tantas contraseñas, pseudónimos sin embargo “ahí picándole” le encontré sabor al face y al rato ya tenía una isla solitaria donde podía sembrar y también me hice aficionada. Existen otras redes sociales a las que gracias a Dios no me he enganchado pero cada que recibo una invitación muero por curiosidad de abrir.

El año pasado me la pasé sufriendo porque aún no tenía instalado el Internet en mi negocio, así que muy temprano o de noche y hasta de madrugada era la única hora de estar navegando en mi casa. Y si les contara los malabares que hice para poder estar en la red puntualmente, contrate una banda ancha que por cierto son malísimas y te amarran un contrato de un año 8 meses, pero ya qué hago ya firme.

Todos los días no puedo evitar pasar un día sin revisar mis correos de las cuentas de gmail y hotmail, monitorear el Facebook, checar si alguno de mis lectores entró a mi blog y contar cuantos visitantes he tenido cada día y recientemente gracias a mi amiga Ale Torres le estoy tomando gusto al Twitter, por esta red me aventé la boda de Angélica Vale y sorpresiva salida de Carmen Aristegui de MVS noticias, leyendo todos comentarios de sus colegas. Es toda una odisea, encender la computadora y navegar y navegar. ¿Alguien se une? Hasta la próxima. Visitame www.elportaldeadelina.blogspot.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...

lunes, 7 de febrero de 2011

Pasadita de la media: parte II

Ya amaneció es día de puente… y Carlitos Loret de Mola sí fue a trabajar, que me diga qué sucede en el país mientras pestañeo un poco…apenas me dí cuenta y Andrea Legarreta comienza con los primeros avances de su gustado programa para nosotras las amas de casa… (seguramente recortaron el noticiero jajaja) Me levanto y preparo un rico café, el aroma de la canela se impregna por toda mi casa, asomo a las recámaras de mis hijos y siguen ahí durmiendo, me regresaré yo también, no hay prisas, ni horarios.

Mi marido me llama por teléfono y charlamos un rato mientras le doy un sorbo al café y me pongo de acuerdo con el control de la televisión haber que podemos ver. Comienzo a escuchar ruidos en la cocina, significa que mi hija ya anda preparando algo para desayunar. Ya es hora, me tengo que levantar ¡floja!. Desayunamos juntos y en día de fiesta mi hija quiere hacer un postre, le prometí hacer la receta del “pan imposible”.

Aunque sea día festivo, hoy pago la renta del local de mi negocio y tengo que ir a hacer el pago. Colima luce tranquilo, mis vecinos se preparan para salir, los otros ya se fueron. Voy a hacer las compras para preparar mi comida de este día, la carnicería, la tienda y la frutería ya comenzaron su rutina, proveedores están fuera de los establecimientos y doña Cata me recibe: “qué tal, mija qué vas a llevar el día de hoy”.

No sé en qué momento sucedió, pero anhelaba ya desde hace tiempo “llevármela más tranquila” es la edad me dijo una amiga por el chat, asentí porque ya quería para mí y mis hijos, estos momentos de estar juntos, ya quería dejar de salir de mi casa para ayudar a los demás y ayudar más a los míos, quería dejar de “colaborar para mi país” para hacerlo en mi hogar, en pocas y simples palabras ya quería dejar andar “!de candil de la calle oscuridad de mi casa!” ¡carajo! Tanto que me lo decía Juan.

Ya basta, me dije a misma después de más 10 años de ir y venir, hice lo que tenía que hacer y jamás imagine que algún día lo iba a decir y hacer, pero nuestros multifacéticos roles de mujeres modernas cansan. A quien engaño, ya no me interesa que me vean el status, ya no me interesa si se empolvó el título profesional, ya no quiero andar resolviendo broncas que ni son mías, ni se van a resolver nunca. Ya renuncié a seguir faltando a los que verdaderamente me esperan, ya me jubilé de proyectos que tampoco son míos. ¡Al diablo también con eso!

Como dice el anuncio: “Esto no se compra con master card” Aquí y así quiero estar. Así que nuevamente apagó la luz, cierro la cortina del negocio y me regreso a mi casa con mis hijos, con los míos y programo la televisión para que me despierte nuevamente Carlitos, pasadito de la media. ¡Hasta pronto! www.elportaldeadelina.blogspot.com

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