
Mi abuela es una bebota, hay que vestirla, cambiarle el pañal, levantarla, darle de comer y aguantarle sus gruñidos. Ahora luego de sus 91 años recorridos en esta vida, doña Elvira, mi abuela es una bebé grande. A su edad ahora resulta para muchos un estorbo, una viejita latosa, necia, regañona, manipuladora, enfadosa…etc. Sí, a esa edad todos nos convertimos así y como dicen “para allá vamos que volamos” así que no se nos olvide que esa edad adulta, también somos vulnerables, indefensos y con muchas dolencia propias de la edad, pero a pesar de todos esos años, mi abuela esta más sana que tú y yo juntos.
Doña Elvira es como toda una mujer de aquella época, sobrevivió a los cristeros, tuvo 13 hijos, Religiosa, conservadora y su vida fue ser ama de casa, también debería decir abnegada pero eso nunca fue. Con apenas saber leer y escribir se las arregló para dirigir toda esa gran familia, tener una tienda, alimentar 13 chiquillos hambrientos en medio de la miseria y rezar todos los días. “Mi abuelita es muy mandona” me quejaba de chiquilla. Siempre la ví cocinando, mandándonos a misa, regar sus plantas, lavándole un trapito, barriendo la cochera y acusándome siempre de ser la autora de todas las travesuras que sucedían en su casa
Apenas ahora, sé que mis tías sufrieron porque desde niñas se les dieron labores y responsabilidades ajenas y lejanas a su edad, no pudieron jugar, no las dejaron ser niñas. Las grandes cuidaron a sus hermanos, las de en medio iban al nixtamal, lavaban la ropa, hacían las tortillas y algunas me lo platicaron con mucho resentimiento, otras no, ríen pero aún así cada año festejan el cumpleaños de doña Elvira y se las arreglan para que ahora no le falte nada. Ella se dedicó a hacer familia y ahora todo lo tiene, un nieto médico que la atiende, Chabela le asea sus pies, sus hijos nunca la dejan sin sus “centavitos” y siempre tiene a un lado alguien que la atiende y en marzo ya se prepara su fiesta de cumpleaños. La miro y veo que Doña Elvira es muy afortunada, porque cuántos abuelos como ella hay en el abandono, miseria y soledad.
Para ella es pecado impedir la vida, no entiende porque sus nietas sólo queremos tener dos hijos, porque mi hermano tiene más de treinta años y apenas encargó a su primer hijo, porque sus nietas más chicas aún no se quieren casar, por qué me pongo a dieta, porque no rezó el rosario todos los días etc. Nuestras generaciones están entre un abismo: ella no fue a la escuela yo sí, ella vivió una pobreza extrema yo no, yo tuve una profesión ella no, sin embargo existen lazos de sangre y trato de comprenderla y ahora que esta con nosotros la acompaño a misa y le pongo en la televisión su muy gustado canal de María Visión, la escucho, le juro que mañana sí la acompaño a rezar el rosario, mi hermana le hace sus guisos favoritos. También esta al pendiente de lo que haré de comer para ese día, que atienda mi marido y siempre quiere estar rodeada de gente nunca sola.
Es difícil cuidar y comprender a un adulto mayor, pero hay una máxima bíblica que dice: “como te ves, me ví y como me ves te verás”…¡Hasta pronto! Visita mi blog: www.elportaldeadelina.blogspot.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
Doña Elvira es como toda una mujer de aquella época, sobrevivió a los cristeros, tuvo 13 hijos, Religiosa, conservadora y su vida fue ser ama de casa, también debería decir abnegada pero eso nunca fue. Con apenas saber leer y escribir se las arregló para dirigir toda esa gran familia, tener una tienda, alimentar 13 chiquillos hambrientos en medio de la miseria y rezar todos los días. “Mi abuelita es muy mandona” me quejaba de chiquilla. Siempre la ví cocinando, mandándonos a misa, regar sus plantas, lavándole un trapito, barriendo la cochera y acusándome siempre de ser la autora de todas las travesuras que sucedían en su casa
Apenas ahora, sé que mis tías sufrieron porque desde niñas se les dieron labores y responsabilidades ajenas y lejanas a su edad, no pudieron jugar, no las dejaron ser niñas. Las grandes cuidaron a sus hermanos, las de en medio iban al nixtamal, lavaban la ropa, hacían las tortillas y algunas me lo platicaron con mucho resentimiento, otras no, ríen pero aún así cada año festejan el cumpleaños de doña Elvira y se las arreglan para que ahora no le falte nada. Ella se dedicó a hacer familia y ahora todo lo tiene, un nieto médico que la atiende, Chabela le asea sus pies, sus hijos nunca la dejan sin sus “centavitos” y siempre tiene a un lado alguien que la atiende y en marzo ya se prepara su fiesta de cumpleaños. La miro y veo que Doña Elvira es muy afortunada, porque cuántos abuelos como ella hay en el abandono, miseria y soledad.
Para ella es pecado impedir la vida, no entiende porque sus nietas sólo queremos tener dos hijos, porque mi hermano tiene más de treinta años y apenas encargó a su primer hijo, porque sus nietas más chicas aún no se quieren casar, por qué me pongo a dieta, porque no rezó el rosario todos los días etc. Nuestras generaciones están entre un abismo: ella no fue a la escuela yo sí, ella vivió una pobreza extrema yo no, yo tuve una profesión ella no, sin embargo existen lazos de sangre y trato de comprenderla y ahora que esta con nosotros la acompaño a misa y le pongo en la televisión su muy gustado canal de María Visión, la escucho, le juro que mañana sí la acompaño a rezar el rosario, mi hermana le hace sus guisos favoritos. También esta al pendiente de lo que haré de comer para ese día, que atienda mi marido y siempre quiere estar rodeada de gente nunca sola.
Es difícil cuidar y comprender a un adulto mayor, pero hay una máxima bíblica que dice: “como te ves, me ví y como me ves te verás”…¡Hasta pronto! Visita mi blog: www.elportaldeadelina.blogspot.comComparto para mis lectores los articulos más polémicos...
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