Herencia…
Por: Adelina Arellano
Ahora que abrí mi estética, mi papá sacó entre sus cosas una caja pequeña, contándome que era la única herencia que le había dejado mi abuelo, ya que no había riqueza ni propiedades por repartir. De la caja sacó un antiguo equipo de peluquería, una navaja de rasurar, bledo, la faja afiladora y la abuela de la máquina cortadora de pelo que mi abuelo usó hace más de 50 años. Me pareció de antología que los caminos de la vida nos lleven hacia los mismos rumbos de nuestros orígenes.
-Mi abuelo peluquero- exclamé. Asintió mi papá, diciéndome que aparte de la tienda de abarrotes, atendía a la gente en los asuntos de peluquería y una pequeña carpintería, intentando sacar adelante a los 14 hermanos y ni así era suficiente, comentó, y me regaló el equipo como una herencia.
Con gusto pretendo exhibir en mi estética ese equipo de peluquería, como una reliquia a este oficio tan generoso. Los orígenes de la peluquería se remontan desde la cultura egipcia quienes fueron los precursores del mundo del estilismo, maquillaje y los primeros en descubrir la coloración de los cabellos, con las bondades naturales de la hena.
Gracias al avance en las comunicaciones (marítimas y terrestres del mundo egipcio) y a los constantes conflictos, las costumbres se propagaron más rápido por el Mediterráneo. Así por ejemplo, el mundo griego, impregnado de sabidurías de oriente y occidente, entre lo terrenal y lo divino, creó un culto al cuerpo propagado y alimentado de leyendas e ideales de belleza. En esta búsqueda de la perfección divina en la que estaban inmersos, no solo cultivaban su cuerpo, también su rostro y pelo; Los peinados tenían muchos detalles, de los que tenemos referencia gracias a las esculturas. Estas nos muestran mechones cortos que rodeaban la frente, melenas largas recogidas y a diferencia de los egipcios, mucho movimiento expresado a través de la ondulación del cabello.
Una grata sorpresa para las mujeres romanas sucedió cuando vieron a las cautivas que trajo Julio César de las Galias, que lucían unos hermosos cabellos rubios, a los que quisieron imitar. Es este el origen del gusto por la belleza nórdica, es partir de este momento cuando se realizaron pruebas para aclarar el tono del pelo, predominando el compuesto de sebo de cabra y ceniza de haya, pese a que no resultaba demasiado saludable para el castigado cabello. Siglos más tardes, inmersos en revoluciones que cambiarían el transcurso del planeta, París es la ciudad, es el centro de todos los gustos y estilos de belleza. Las exigencias de los hombres y mujeres franceses son tan grandes con sus peinados, que en esta época,el arte de la peluquería adquiere un gran impulso.
Se imponen las famosas pelucas blancas, que iban acompañadas de accesorios complicadísimos que incluían hasta maquetas, difíciles de transportar a la hora de trasladarse de un lugar a otro. Con una mezcla de talco y almidón, estas pelucas se empolvaban para que lucieran lo más blancas posibles, y para enrularlas, los peluqueros enrollaban sus mechas en cilindros que calentaban en hornos de panadería. Así nace la permanente en caliente. Este método no se podía utilizar en el cabello natural, que quedaba oculto bajo esos postizos inseparables.
Pero sin duda, será el siglo XX el siglo de las vanguardias y el nacimiento de la moda Cada década tendrá su estilo; el culto a la imagen -acompañada por el nacimiento de los medios de comunicación masivos- se impondrá en todo orden. Se tratará de identificarse con ideales femeninos o masculinos que se verán en las grandes pantallas o en la televisión, y en las revistas life-style . Nacen, definitivamente, los salones. En los primeros años, el corte a lo garçon para la mujer fue una gran característica, y esto se debió a que ella necesitaba estar cómoda, peinarse rápidamente, ya que, gracias a la revolución industrial, la mujer se había incorporado al mercado del trabajo, y no tenía tanto tiempo para el arreglo personal.
Más tarde, el pelo creció un poco, con ondulaciones, rulos profundos o cabelleras lacias, para las mujeres. En el caso de los hombres ocurre una cosa: después de haber sufrido dos guerras mundiales en las que el estilo militar impuso la forma de cortarse el pelo a la "medida americana" (estilo soldado), se encuentra que en los años 60 y 70, con el surgimiento de los Beatles y los hippies, logran liberarse de los cortes rígidos y dejan crecer su cabellos hasta obtener largos antes impensados.
Ahora, en el inicio del siglo XXI, ya no se habla de moda sino de tendencia, es decir, que se intenta sugerir más que imponer y sin duda las tendencias han ido y venido a través de las últimas décadas, todo esto también es una herencia, el mundo de la belleza humana tiene su historia y sus orígenes también hay que contarla para mis lectores. Saludos! Vísita mi blog en: www.elportaldeadelina.blogspot.com
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sábado, 6 de marzo de 2010
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